A falta de disposiciones comunitarias específicas, se considerará legislación alimentaria nacional del Estado miembro donde se comercialice ese alimento. La seguridad de los productos debe evaluarse teniendo en cuenta las categorías de consumidores que pueden ser especialmente vulnerables a los riesgos que presentan a los productos en cuestión (en particular los niños y las personas mayores). Operan también ciertos requisitos de seguridad que solo se refieren a algunos aspectos o categorías de riesgos en relación ciertos productos, como ser los referidos a la generación de datos, la identificación del peligro y la determinación del riesgo, a lo que se aplica la normativa específica.
Y si bien el fruto o producto agroalimenticio es calificado como seguro, con referencia a la puesta en circulación y es en este momento en que se deberá verificar el control referido a la falta de la normativa específica; ello no obsta a que por aplicación de las normas de calidad como ser las ISO 9000 o el método HACCP (de riesgos y puntos críticos de control) o las normas sobre agricultura y crianza de animales ecológica o biológica, se efectúe el control desde el inicio del proceso, en la búsqueda de una calidad total. La conformidad al requisito general de seguridad de un producto o de una categoría de productos es valorada con relación a: el estado del arte; los conocimientos científicos y técnicos, teniendo en cuenta su realizabilidad práctica y los códigos de buena conducta en materia de salud y seguridad vigentes en el sector interesado com1o así también de la seguridad que los consumidores pueden razonablemente pretender.
Y si el arte sucesivamente mejora con el tiempo, una propuesta de directiva de la CE sostiene que da posibilidad de agregar un nivel de riesgo menor no constituye un motivo suficiente para considerar un pro. Estados miembros organizarse para proceder al retiro o reclamo de un producto peligroso ya inmerso en el mercado o bien, si fuera necesario, a quien fase de la distribución».
El término generales la seguridad abarca la salud, la integridad física e intereses económicos, conforme a lo estipulado por la Directiva de las Naciones Unidas del año 1985. Así la seguridad se puede sintetizar en salud e intereses económicos. Ello se debe a la vulnerabilidad del consumidor en el mercado, ante la posibilidad de ser aprovechado, abusado, por vicios de bienes de mala calidad o defectuosos. La salud, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), hace referencia al completo bienestar físico, mental y social. El daño a la salud que se trata de preservar abarca la tutela del consumidor, del ambiente, de la persona respecto a males físicos o mentales, la del trabajador del ámbito laboral.
La seguridad de los hombres, más precisamente la seguridad alimentaria y el respeto por el manejo de los recursos naturales son dos variables que la actividad agroalimentaria debe internalizar si se quiere su inserción y posicionamiento al nivel internacional.
La calidad de vida de los habitantes de un país debe ser una de las primeras preocupaciones de cualquier Estado y de su gobierno, consecuentemente. Dicha calidad, por su amplitud, abarca tanto la calidad agroambiental como la agroalimentaria. A su vez se puede vincular a la primera con la segunda ya que se carecerá de seguridad agroalimentaria si se deja de lado la primera. Por cierto, que desde esta posición la calidad forma parte del concepto de seguridad, vinculada tanto a la salud como al ambiente. La calidad ambiental de la producción agroalimentaria, comprensiva de todas las etapas (acopio, manipulación, empaque, conservación, transporte, industrialización, comercialización, distribución) no es un variable más del proceso productivo sino que reviste el carácter de sustanciar ya que la misma ha pasado a ser condición imprescindible para su aceptabilidad, conformidad, si se quiere competir en los mercados comunes (tanto intrarregional como internacional) y a la vez satisfacer las exigencias de los consumidores.
“La calidad no solo es una cuestión de los consumidores sino también de los productores», comerciantes, empresarios industriales, ya que se necesita conservar la calidad, el buen nombre de la empresa o negocio; están en juego todos los intereses de los productores, distribuidores, consumidores, comerciantes, etc. y también el interés público por la salud y por cierto el interés general para la protección del medio ambiente.
Se ha caracterizado a la calidad como un «término neutral» el cual evoca una serie de preparativos para su logro lo que es solo posible donde se tienen claros los fines para los cuales la calidad es antes pretendida, buscada, controlada, promovida, luego reconocida y finalmente aprecia-da481. Por lo que el discurso sobre la política de la calidad no puede hacer-se sin valorar adecuadamente la distancia que corre entre la tradicional normativa contra los fraudes, la higiene de la producción agroalimentaria y aquella bajo muchos aspectos todavía «in fieri» en lo atinente a la calidad controlada. En los primeros aspectos se liga a la calidad a los efectos nocivos o dañosos tanto en la salud de los consumidores como de los trabajadores de la actividad agroalimentaria y el ambiente.
