Método de siembra

Estimated read time 6 min read

Pueden utilizarse las sembradoras para maíz, maní, algodón o las de cereales finos tapando bocas de descarga, pero lo más común es que se use la sembradora de maíz, teniendo cuidado de que el plato distribuidor sea de mayor espesor que el tamaño de la semilla y sus agujeros, muescas o ranuras sean fresados, para no dañar esas semillas.

La semilla de soja es menos delicada que la de maní, pero los golpes le dañan más que a la de maíz, por lo que resultan beneficiosas las sembradoras con dispositivos reguladores de profundidad y ruedas compactadoras de suelo.

Cuando se emplean sembradoras de granos finos se deben tapar tres boquillas por medio, quedando las líneas a 60 cm de distancia. Las sembradoras de platos verticales utilizados para maní, también se consideran adecuados para la siembra de soja. Se recomienda como una medida práctica, el efectuar una siembra “en blanco”, antes de la siembra real, para lo cual se carga la sembradora y, accionando el sistema de distribución de la semilla, se recorren 10 metros sobre terreno duro y limpio, observando la distribución en las líneas de siembra y si las semillas no son dañadas. La soja debe sembrarse en sistema a nivel de manera de dejar el suelo liso, para que en la cosecha la barra cortante de la cosechadora pase lo más bajo posible evitando pérdidas de grano. En caso de sembrar soja luego de una cosecha de cereal, además de las recomendaciones ya efectuadas, es conveniente pasar el rolo luego de arar y antes de sembrar, para -comprimir en parte siquiera, el volumen de paja que se ha incorporado.

TRATAMIENTO DE LA SEMILLA 

La semilla debe ser protegida de la acción de insectos y hongos mediante la aplicación de insecticidas y fungicidas adecuados, lográndose con ello una mayor protección de la simiente y mejor nacimiento de las plantas.

Atento a la necesidad de inocular la soja, como toda leguminosa, se evitará el uso de cura semillas mercuriales, los cuales son incompatibles con la vida de las bacterias. La aplicación de estos productos, en las dosis indicadas en los respectivos envases, no causan daño mí perturbación alguna a la acción del inoculante.

Para la aplicación del cura semillas se utiliza un tambor, procediéndose como sigue:

-Colocar la semilla en el tambor, dosificar el insecticida y el fungicida en un recipiente aparte, excepto en los casos en que se trate de un producto compuesto dosificado de fábrica;

-Hacer girar el tambor lentamente hasta que toda la semilla se impregne del cura semilla;

-Inocular siguiendo las explicaciones que se dan a continuación. 

Inoculación

Como toda leguminosa, la soja tiene la propiedad de asociarse en simbiosis con bacterias (Rhizobium japonicum) que asimilan el nitrógeno atmosférico, transfinéndolo al suelo a través de los nódulos producidos en las raíces de las plantas. Para asegurar esa asociación, sobre todo en suelos que se utilizan por primera vez para la siembra de soja, se debe inocular la semilla con un inoculante específico La falta de inoculante provoca un crecimiento clorótico, con frutos vanos o semillas chuzas, disminuyendo los rendimientos. De acuerdo con experimentos realizados, una sola cosecha de soja puede fijar hasta 75 kg de nitrógeno por hectárea, equivalente a 455 kg de salitre de Chile. Los ensayos sobre rendimientos debidos a la nodulación han proporcionado resultados no siempre concordantes que se deben atribuir principalmente al contenido de nitrógeno del suelo. En suelos pobres en ese elemento, la diferencia de rendimientos entre cultivos con semillas inocula-das y no inoculadas es muy elevada; en cambio, se hace mínima en suelos ricos en nitrógeno, donde la nodulación decrece y hasta puede no llegar a producirse. Los inoculantes, compuestos por cultivos puros de rizobios específicos, se presentan en placas de agar o en sólidos pulverulentos sobre turba, aserrín de leña, paja de cereales, vermiculita, etc., y hay que seguir las instrucciones siguientes:

Comunes a los dos sistemas.

a) Trabajar a la sombra, ya que la exposición directa a los rayos ultravioleta de1 sol afecta la vida de las bacterias;

b) Preparar la semilla que se va a sembrar dentro de las 12 horas siguientes, y no más; 

c) En todos los casos, seguir estrictamente las recomendaciones de fábrica;

d) Asegurarse que el inoculante es fresco y específico para soja;

e) Extender sobre suelo firme una lona de plástico grueso de 2 m por 2 m de superficie;

f) Extender sobre la lona la semilla de una bolsa, en una capa delgada y uniforme.

Según sea el sistema elegido, continuar como se indica a continuación.

Agar.

a) Conservar el inoculante en heladera hasta su utilización, o por lo menos, en el lugar más fresco disponible, pero nunca en el congelador. En estas condiciones se mantiene apto durante dos meses.

b) Disolver las sales nutritivas de cada paquete que viene con cada frasco de inoculante, en agua destilada o de lluvia;

c) Echar en cada frasco un poco del agua con drogas y con una varilla o alambre doblado raspar la superficie gomosa que contiene las bacterias;

d)Sacudir vigorosamente no menos de 5 minutos para romper los grumos bacteriales;

e) Colar el contenido del frasco a través de un lienzo limpio;

f) Completar la cantidad de líquido a 300 cc. y mezclar bien, utilizando 15 cc. para inocular un kilogramo de se-milla.

g) Sobre la capa de semilla extendida, distribuir mente la suspensión del inoculante de manera que toda la semilla sea tratada;

h) Dejar secar y sembrar lo antes posible.

Sólidos.

a) Humedecer la semilla con una regadera de flor fina y mezclar hasta que toda la semilla haya sido humedecida uniformemente;

b) Volver a distribuir la semilla en una delgada capa agregando a mano el polvo inoculante, en forma pareja, en la cantidad especificada de fábrica; 

c) Mezclar la semilla tratada hasta que el inoculante se haya adherido uniformemente. Con este método se logra una más uniforme mezcla del inoculante y se evita la rotura del tegumento de la semilla.

Cuando se deben manipular grandes cantidades de semilla, se utilizan máquinas especiales, muy eficientes y rápidas.

Los inoculantes con base de turba tienen la ventaja sobre los líquidos y agarizados, de ser de más fácil aplicación y con período de vencimiento más largo.

Relacionado

+ del Autor