Época de siembra
La época de siembra depende de las diferentes exigencias bioclimáticas que tienen los cultivares, de la temperatura y humedad del suelo, del hábito de crecimiento de la planta, etc.; sin embargo, en general se puede decir que la mejor época de siembra en la subregión oriental (I) es la que abarca el mes de noviembre. En el norte, si bien no habría inconvenientes por las temperaturas para una siembra algo más temprana, los problemas surgen porque comúnmente las lluvias se generalizan recién a partir de ese mes. En el sur, la falta de temperaturas y el peligro de heladas tardías no permiten recomendar siembras antes de ese mismo mes de noviembre.
En la subregión noroccidental (II), con un régimen de precipitación estival, no se puede iniciar la preparación del suelo hasta el comienzo del período lluvioso, por lo que el suelo presenta una suficiente humedad para la siembra, recién en el mes de diciembre. En ambas regiones, I y II, se cuenta con suficiente humedad en el suelo, pero se corre el riesgo de que disminuya el rendimiento si no se selecciona una variedad adecuada.
Densidad de siembra
La calidad de la semilla es uno de los factores de suma importancia para obtener el éxito en este cultivo.
La semilla debe ser de variedad definida, sin mezclas ni cuerpos extraños, sana, de tamaño uniforme y proveniente de la cosecha anterior, con lo cual aún conserva su poder germinativo, debe haber estado almacenada limpia y en condiciones de baja humedad.
Antes de decidir la compra, debe hacerse un control de germinación estimándose aceptable un poder germinativo mínimo en laboratorio del 90%.
La cantidad de semilla a sembrar depende del poder germinativo y tamaño de las semillas, del ciclo vegetativo de la variedad, del tipo y fertilidad del suelo, etc.
La soja tiene una gran capacidad para adaptarse al espacio disponible. En general en las densidades ralas las plan-tas producen mayor número de ramificaciones, de frutos y de semillas, compensando el menor número de plantas por unidad de superficie; para las variedades semitardías, se pueden esperar rendimientos más o menos similares en las distintas densidades y para las semiprecoces, un aumento de rendimiento al incrementarse la densidad.
Si por alguna circunstancia, como por ejemplo la utilización de una variedad más precoz o una siembra muy tardía, se limitara la facultad de las plantas para emitir un mayor número de ramificaciones, mermando así la producción de frutos y semillas, las siembras a menor distancia producirán más.
Para siembras en épocas normales se aconseja una distancia de 70 cm entre surcos y 5 cm entre plantas para variedades semitardías de porte alto, mientras que para variedades semiprecoces y precoces de porte más reducido, se pue-de reducir la distancia entre líneas.
Para determinar la cantidad de kilos a sembrar por hectárea, conviene explorar la densidad de siembra en términos de plantas por metro lineal de surco, para lo cual se realiza el siguiente cálculo:
a) Se pesan 100 semillas representativas del lote total;
b) Se determina la cantidad de semillas que se desea sembrar por metro lineal de surco;
c) Se expresa la cantidad de semillas por hectárea en términos de kilos por hectárea, empleando para el cálculo los valores de a) y de b).
Profundidad de siembra
La profundidad de siembra depende del tipo de suelo, de la humedad almacenada y de la variedad seleccionada. En general, se considera que la profundidad adecuada es de 2 cm a 4 cm. Sembrar a más profundidad atrasa la germinación aumentando los daños provocados por insectos, enfermedades y malezas. Los suelos arenosos toleran una profundidad de siembra algo mayor que los arcillosos.
Cuando la humedad del suelo no es suficiente, es preferible esperar una lluvia en lugar de elegir la realización de ·una siembra demasiado profunda tendiente a conseguir mejores condiciones. En cambio, en suelos arcillosos de estructura fina, una lluvia poco después de la siembra puede formar una costra superficial que impide o atrasa el nacimiento de las plantas.
