Gusano cortador o Gusano grasiento (Agrostis ipsilon): Al estado de oruga ataca las plantas jóvenes a la altura del cuello y es una mariposa de color gris pardo y de hábitos nocturnos, depositando las hembras sus huevos sobre las plantas de soja. Los gusanos que nacen permanecen enterrados en la base de la planta durante el día y salen por la noche. Son difíciles de distinguir por su mimetismo con la tierra. La lucha puede hacerse mediante aplicaciones de presiembra con Aldrin o Heptacloro, incorporándolos al suelo en una dosis de 2,5 kg/ha a 3 kg/ha. También se pueden distribuir cebos tóxicos preparados con 100 kg de afrecho, 5 kg de melaza y 500 g a 700 g de Paratión ó 900 g de Triclorfón, a razón de 40 kg/ha a 50 kg/ha.
Vaquita de San Antonio (Diabrotica speciosa): Los adultos tienen una coloración verde claro con puntuaciones amarillas y producen daños en las plantaciones jóvenes. Pasan el invierno al estado de adulto, refugiados a cubierto del frío en lugares reparados; aparecen en primavera para depositar sus huevos, iniciando de esta forma un nuevo ciclo vital. El tratamiento químico puede hacerse con Paratión a razón de 80 g de sustancia activa por hectolitro.
Pequeño barrenador de la caña de azúcar (Elasmopalpus lignosellus): Ataca a las plantas a nivel del cuello o próximo al mismo y una vez dentro del tallo abre galerías que producen el debilitamiento y la posterior muerte de las plantas. Los ataques de mayor intensidad generalmente se registran en lugares de suelos algo arenosos y durante épocas de sequía. Se consideran eficaces para su control, las pulverizaciones con Endrin sobre las líneas antes de la germinación pudiendo efectuarse el tratamiento 30 días después de esta última, pero dirigiendo el líquido insecticida hacia el cuello de los vegetales.
Barrenador de los brotes (Epinotis aporema): Como su nombre lo indica, barrena y produce el secado de los brotes, pudiendo llegar a taladrar los tallos. Un cultivo de soja de ciclo relativamente largo puede manifestar su gran capacidad para recuperar o compensar los daños del barrenador en la medida que las condiciones ambientales favorezcan su crecimiento, y también si tiene tiempo para recuperarse. Esto último no se presenta en un cultivar de ciclo corto en siembra tardía, razón por la cual son los más afectados por los daños de la plaga. Oruguita verde de la papa (Loxostege bifidalis): Ataca los brotes terminales y las hojas.
Oruga de las leguminosas (Anticarsia irrorata): Hay zonas del norte argentino cultivadas con soja donde estas orugas ocasionan daños considerables al alimentarse con las hojas y en ataques intensos llegan a comer las vainas, mordisqueando los tallos. Oruga militar tardía (Spodoptera frugiperda): Come hojas y brotes y se combate con 300 g/ha de Endrin ó 750 g/ha a 1.350 g/ha de Carbaryl.
Gata peluda norteamericana (Spilosoma virginica): Se alimenta de hojas y brotes; Isoca medidora del girasol (Rachiplusia nu); Oruga de la soja (Chioides catilus). Las orugas y la chinche son las plagas más temibles que pueden afectar la soja, por lo que se requiere un inmediato control. Se aconseja observar con sumo cuidado las etapas iniciales del cultivo porque una pérdida grave de las hojas y de los brotes afecta en forma irremediable el crecimiento de las plantas. Otro momento sumamente crítico es el de floración, pues los ataques de diversos tipos de orugas pueden originar destrozos insalvables. La tecnología disponible para el ataque contra estos enemigos es muy eficaz, permitiendo obtener resultados exitosos.
Isocas.
Entre las isocas más importantes del área sojera central, figuran la medidora, la isoca de la alfalfa, la oruga de las leguminosas, la isoca militar tardía y la isoca bolillera. Es bastante común que dos o más de estas especies defoliadoras dañen a un cultivo al mismo tiempo y la decisión a tomar respecto de las medidas de control depende de los porcentajes de defoliación, del número correspondiente de isocas en sus distintas variedades y respecto de la suma de especies existentes. La isoca militar tardía, habiendo sido una de las defoliadoras más importantes en los últimos años, también ataca al cultivo en estado de plántula como cortadora y cuando produce el daño por debajo de los cotiledones, la pérdida resulta irrecuperable. Un ataque generalizado de esta plaga, puede obligar a la resiembra del lote y su control ya se justifica cuando se observan dos larvas en un metro de hilera. La isoca bolillera presenta dos generaciones definidas en el cultivo. Los adultos de la primera generación, que suelen afectar sojas tempranas, depositan sus huevos en los pequeños brotes terminales, de aquéllos nacen lar-vitar de color oscuro que en los primeros estadios tejen una tela en el brote. En este estadio inicial se alimentan del folíolo, luego lo abandonan y comienzan a cortar tallos y pecíolos produciendo graves daños.
Nematodes
Anguilulosis de la raíz (Meloidogyne spp.): Las agallas que produce este nematoide tienen cierta semejanza con los nódulos originados por las colonias de bacterias fija-doras de nitrógeno, pero se diferencian por ser rugosas, esféricas o alargadas, desde muy pequeñas hasta 1 cm de, diámetro. Como son engrosamientos irregulares del propio tejido de la raíz, no se separan con facilidad, como sucede con las otras, y no presentan el color rojizo o verdoso de los nódulos bacterianos y nitrogenados.
