Los valores químicos del suelo

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Los indicadores químicos, MO, pH, CE y RAS se obtendrán de muestras de suelos tomadas hasta los 10cm, mientras que los físicos Dap, Ib, PFH y PSH serán datos a partir de determinaciones realizadas a campo sobre un sitio representativo de la chacra al que se vuelve luego de 4-5 años para comprobar la sostenibilidad del manejo, esto es, si mejora, permanece en el mismo valor o, disminuye. Luego, para categorizar la situación de una chacra, la escala del índice. 

Además, se tomó como criterio que, para revelar condición de sostenibilidad de cada indicador, un valor discriminante 0,5; por debajo del cual se consideran no sostenibles. Con esta herramienta se compararon once pares de chacra orgánica convencional vecinas, lo más cercano posible los sitios de muestreo y determinaciones, que fueron denominadas desde la A hasta la K. En la siguiente tabla puede observarse la marcada tendencia de las chacras orgánicas a tener mejor ICS que sus vecinas convencionales.

El valor del índice de Calidad de Suelos a favor de las chacras con mane.jo orgánico se debió fundamentalmente a los indicadores materia orgánica y penetrometría, esta última como medida de la compactación subsuperficial. Es necesario recordar que se trata de suelos muestreados a los 10 cm para lo cual se ha considerado un rango de 15 % de MO dados los valores históricos del Valle y los encontrados en este trabajo, respectivamente. A partir de este cuadro cabe hacer una aclaración. Se ha visto que si bien existen “chacras orgánicas” no todas ellas tratan al suelo de esta forma. Es por esto que se muestran en algunos casos valores de MO más bajos que su par convencional, en las cuales, dado los altos costos de la fruticultura, los productores han relegado la tarea habitual de movimiento del suelo. Es sabido que la MO está muy expuesta a disminuciones producto del disturbio del suelo a través de las labores mecánicas, que generan aireación, oxidación y pérdida de la misma. Es por esto que el manejo orgánico resuelve a través del mantenimiento de la cobertura vegetal permanente la manera de conservar y más aún, aumentar los niveles de materia orgánica, componente primordial de la fase sólida del suelo que conlleva innumerables beneficios de tipo físicos, químicos y biológicos.

Para dar entonces una visión más acabada de las diferencias, cuando las chacras convencionales tuvieron valores “no sostenibles” de MO, es decir que su valor indicador fue menor a 0,5; las chacras orgánicas vecinas tuvieron valores de MO en promedio, un 112 % superiores. Mientras, puede verse que en los tres casos que la MO no fue sostenible en el manejo orgánico, el convencional fue superior, en promedio, solo un 35%. El otro indicador que resultó ser claramente diferenciador de los manejos, fue la penetrometría. Para explicar esto se recurre en este caso a la gráfica que generaron los dos manejos, tanto fuera como sobre la huella de tránsito. Como puede verse, hasta los 15 cm, tanto sobre como fuera de la huella, el manejo orgánico, se muestra más compactado, llegando incluso en esta profundidad sobre la huella, a los 2 MPa que la bibliografía marca como limitantes del crecimiento de las raíces. Esto ocurre ya que el suelo no se mueve con el fin de mantener la cobertura. El peso total de los equipos utilizados es similar para la mayoría de los casos en las distintas chacras, por lo tan-to, los suelos en superficie y en profundidad sufren el mismo peso y presión en los dos manejos. 

Alrededor de los 20 cm tanto sobre la huella como fuera de ella, se produce una inversión, a partir de la cual los convencionales exhiben mayor resistencia a la penetración, es decir mayor compactación, llegando entre los 25 y los 30 cm a sobrepasar los 3 MPa en promedio sobre la huella, mientras que en los orgánicos a esta misma profundidad se registran 2,5 MPa. Fuera de la huella los convencionales llegan a los 2MPa a los 25 cm de profundidad en tanto que los orgánicos lo hacen a los 30 cm. Por lo tanto, en profundidad, analizando lo sucedido más allá de los 20 cm y luego de la inversión de las resistencias a la penetración, se podría decir que es posible la existencia de un efecto amortiguador de las coberturas del manejo orgánico, mientras que en convencional se podría estar sufriendo completamente los efectos del peso de la maquinaria. Los valores de penetrometría que se llevarán como indicador al índice será aquel registrado a los 30 cm de profundidad. Fuera de la huella, el mayor registro de presión en número de casos se dio en el manejo convencional, y a su vez se encontró el valor más alto, siendo éste de 3,45 MPa. El rango óptimo para esta penetrometría es de 0 a 2 MPa, disminuyendo a través de valores intermedios hasta 4MPa como valor cero. Pero como se mencionó, nada es absoluto, hubo casos en los que el manejo orgánico se encontró más compactado, solo que en un 15% promedio más, mientras que cuando el convencional se mostró más compactado que el orgánico, lo estuvo en un 71% más. Analizando ahora lo ocurrido con la penetrometría sobre la huella, se observa que en todos los casos los convencionales superaron los 2 MPa de presión, marcando un valor máximo de 6,48 MPa. En este caso, para este indicador, se prevé que la compactación será mayor, por lo tanto, el valor cero se verifica a partir de los 6 MPa.

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