ENEMIGOS NATURALES SU CONTROL

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Control mecánico

El control mecánico es el método más utilizado por los productores y si bien se considera como el más económico, su eficacia depende de factores tales como el grado de infestación, oportunidad y tipo de malezas. Conviene tener en cuenta que en casos de gran infestación y de malezas de porte alto, este tipo de control puede ser un buen complemento, pero no reduce en forma apreciable el problema. El método se basa en la eliminación del mayor porcentaje de malezas al estado de plántulas, es decir, apenas germinadas, siendo aconsejable el uso de una rastra rotativa a partir de una altura de la soja de 8 cm a 10 cm y 3 hojas verdaderas. Es importante realizar esta labor cultural indefectiblemente cuando la maleza es pequeña o cuando aún no ha emergido, con desplazamiento rápido de la rastra para poder efectuar mejor el movimiento de tierra y la destrucción de las malezas.

A falta de rastra rotativa, el carpidor con reja “pie de pato” realiza un buen trabajo entre los surcos de siembra. Esta labor puede repetirse varias veces y para realizar el posible raleo que incide en el número de plantas por hectárea, algunos productores suelen efectuar la siembra con cierto exceso de semilla. Además, conviene trabajar cuando ha avanzado el día y con temperaturas altas para que las plantas de soja no se quiebren y al mismo tiempo, se sequen las malezas arrancadas. Este tipo de control debe complementarse con labores de escardillado superficiales cuando las plantas están desarrolladas, pasando los cultivadores en plano dos o tres veces.

No se recomiendan los aporques por los inconvenientes que ocasionan durante la cosecha. Cuando las plantas adquirieron una altura de 12 cm a 15 cm ya no conviene rastrear en toda la superficie sino solamente entre líneas.

La frecuencia y número de carpidas dependerá dela cantidad de malezas, de la distancia entre líneas, de la preparación previa del suelo, de las condiciones de humedad y temperatura, del cultivo anterior, etc. La soja es atacada por gran cantidad de insectos que producen daños de consideración, por lo que es conveniente tener un acabado conocimiento de los problemas que causan y de las formas de control más aconsejables. Un buen manejo del cultivo de soja exige fundamentalmente el control correcto de los insectos que lo atacan desde la iniciación del ciclo vegetativo y hasta la madurez de sus frutos.

Manejo integrado de plagas

El manejo integrado de plagas consiste en la utilización de todas las técnicas disponibles control biológico, cultural, genético, químico, etc. con el fin de mantener a las plagas en niveles inferiores a aquellos que causan daños económicos. Teniendo en cuenta los datos de que disponen las estaciones experimentales que tanto trabajan en la investigación y difusión de tecnologías, se pueden formular programas que permitirían mantener las plagas a niveles por debajo de los que causan daños económicos, utilizar insecticidas en mínimos niveles evitando el desarrollo de resistencia de las plagas a los mismos, reducir sustancialmente la contaminación del medio ambiente, proteger las poblaciones de enemigos naturales de los depredadores, eliminar o reducir a niveles ínfimos los residuos de insecticidas en los cultivos, evitar el desequilibrio ecológico del sistema y ahorrar combustibles y di-visas debido a la reducción del consumo de insecticidas importados.

Insectos del suelo

Los insectos del suelo pasan parte de su ciclo vital a cierta profundidad de la superficie del suelo al estado de larvas. Se trata de un grupo integrado por distintos órdenes, de acuerdo con la zona y el tipo de suelo, pero los más comunes son: “bicho candado”, “gusano alambre” y “gusanos blancos”, los cuales son conocidos en su forma adulta como “bicho torito”, “salta Perico “y “cascarudos” respectivamente. Estos insectos producen daños en las raíces y cuello de las plantas, provocando disminuciones de los rendimientos, manifestándose con mayor frecuencia en lotes con alto contenido de materia orgánica.

El control de estas plagas se puede realizar en base a la aplicación de los plaguicidas Aldrín y Heptacloro como concentrados emulsionables de pre siembra, en pulverizaciones totales de cada lote o en surcos. Chinche verde (Nezara viridula) (L): Los adultos muestran una coloración verde y las ninfas pueden ser de este color o algo marrón, según el estado de crecimiento a que hayan llegado. Succiona savia e inyecta su saliva tóxica en hojas, tallos y vainas, produciendo debilitamiento de las plantas. Cuando el ataque se produce durante el fructificación, puede provocar la caída de las vainas e impedir el desarrollo de las semillas en forma total o parcial. Se controla con Paratión, 250 gramos de sustancia activa por hectárea, o Metil Demetón,125g/ha.

OTROS ANIMALES QUE ATACAN LA COSECHA

Aves. Palomas: Producen daños cuando las plántulas están emergiendo pues comen las hojas cotiledonales y el hipocotile; a veces, también ingieren las semillas recién sembradas. Al despuntar el día, dejan los dormideros agrupadas en grandes bandadas y se asientan en los lotes sembrados con soja, alimentándose del grano o de las plántulas. Cuando la vaina ya está seca y lista para cosechar, reanudan la invasión al cultivo. Son de difícil combate, pero puede resultar efectiva la distribución de cierta cantidad de granos envenenados con Endrin, colocados en comederos a campo o esparcidos en lugares próximos a los lotes sembrados o por cosechar, recordando que se trata de un producto sumamente tóxico.

Reodores. Liebre (Lepus europaeus): Este mamífero constituye uno de los principales problemas de la soja, pues durante el primer mes de vida de los cultivos, las liebres pueden devorarlos en forma total, cuando las extensiones son pequeñas; en cambio, cuando se trata de extensiones de más de 50 ha, sólo comen en los bordes, por lo cual conviene sembrar en un solo bloque. La lucha contra la liebre es muy difícil, siendo recomendable efectuar campañas de difusión de su caza con armas de fuego. 

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