El Kwick Cut, es un sistema de doble cuchilla que permite reducir las pérdidas de plataforma en un 60 por ciento, por medio del empleo de elementos de cuchilla de tres pulgadas, pero con doble sección de corte. Por cada golpe produce cuatro veces más cortes que la cuchilla convencional. La única alternativa para lograr una mayor capacidad de corte en el sistema convencional, consiste en aumentar la velocidad de cuchilla. Para lograrlo, se requieren cajas mucho más robustas y un complejo sistema de alineado y balanceado, con lo cual se evitan las fuertes vibraciones. Las máquinas cosechadoras, normalmente están en condiciones de procesar una mayor cantidad de material que el que puede entregar la plataforma, debido a que una máquina que con maicero de 5 surcos puede trillar maíces de 60 a 70 quintales/ha, con un sojero de 5 surcos trillaría de 20 a 30 quintales/ha. Esto quiere decir que la carga instantánea, a la misma velocidad de trabajo, sería menos de la mitad, y aun considerando que la trilla de soja podría ser más dura que la de maíz, a la máquina le sobra potencia. Si bien el aumentar el ancho del sojero sería una alternativa, resulta una solución parcial e insuficiente en sojas de menos de 20 quintales de rinde. Otra alternativa es aumentar la velocidad de avance, pero como no se puede aumentar la velocidad de cuchilla, la máquina topa las plantas de soja produciendo el desgrane y el corte por encima de la ubicación de chauchas inferiores, aumentando grandemente las pérdidas. El avance más rápido y sin pérdidas se logra mediante la aplicación del sistema de dientes dobles denominado “Tiger Teeth” (dientes de tigre). La ventaja reside en un aumento del 50% en la rapidez del trabajo. En U.S.A. también se emplean molinetes retráctiles con púas de plástico que permiten bajar el molinete hasta casi encima de la cuchilla y, en caso que se encima la plataforma flexible, la cuchilla corta las puntitas de plástico sin los problemas de roturas y desgaste prematuro que significaría el corte de las púas de acero convencionales. John Deere ofrece el “Row Crop”, consistente en una plataforma en hileras que consta de correas que capturan a la planta de soja, mientras un rotor con cuchillas.
Época de cosecha
La cosecha de soja se realiza en otoño, es decir, con variadas posibilidades de humedad en el suelo y en el aire, siendo el tenor ideal del 13% al 14%. Conviene comenzar la cosecha con 14% de humedad en los granos y tratar de terminar antes que baje al 11%, que es cuando las hojas amarillean y caen, volviéndose quebradizos los tallos y las vainas se abren con cierta facilidad si se las presiona entre los dedos, mostrándose consistentes los granos. En general ello ocurre poco antes de los primeros fríos que detienen la evolución de las plantas y de las malezas, facilitando su desecación. En estas condiciones debe recolectarse rápidamente pues cualquier demora origina serias pérdidas por apertura de vainas, ataque de hongos, caída de granos, etc. Las pérdidas son menores cuando se cosecha, como se dijo antes, en la mañana o al caer la tarde, cuando las chauchas están húmedas, pues si los granos están demasiado secos, las vainas se desgranan con gran facilidad, constituyendo una fuente muy elevada de pérdidas. Cuando el porcentaje de humedad en el grano se encuentre por encima del 15% al 16%, no conviene cosechar porque se necesitaría un secado posterior, lo cual exige condiciones adecuadas y gran cuidado para no perjudicar el grano. Asimismo, si se va a usar como simiente, hay que evitar en el secado artificial, temperaturas superiores a los 43°C a 45°C. Y si se reserva para la próxima campaña, debe ser tratada inmediatamente con fungicida no mercurial, con lo cual se mejorará su poder germinativo.
Cosecha anticipada
Si bien el secado artificial de la semilla de soja no es una práctica muy generalizada, podría ser una técnica para evitar los riesgos por humedad excesiva en el almacenamiento. Si la producción se destina a semilla para siembra, la temperatura no debe exceder de 43°C, mientras que, para derivarla a la industria, no debe pasar de 48°C a 58°C, siendo raro que se pretenda bajar más del 3% del contenido inicial de humedad.
Tareas posteriores a la cosecha
Inmediatamente de finalizada la cosecha, lo más conveniente es proceder a enterrar el valioso rastrojo de soja, utilizando aradorastra o una rastra de discos pesada.
Recomendaciones a tener en cuenta
— Nivelar y emparejar la superficie del terreno, para disminuir las pérdidas por altura de corte.
– Combatir las malezas que dificultan la acción de la trilla, separación y limpieza.
– Cosechar a velocidades algo menores que otros cultivos, para que trabajen correctamente la cuchilla.
– En lo posible, utilizar plataformas especiales para soja, para hacer un buen trabajo de corte.
– Utilizar plataformas angostas, porque las anchas se balancean lateralmente, produciendo alturas irregulares de corte, sobre todo en terrenos mal preparados.
– Equipar las plataformas con pontones que levanten las plantas caídas y las gufen hacia la cuchilla.
– El molinete de la plataforma debe girar a velocidad periférica entre 1,25 y 1,50 veces mayor que la velocidad de avance de la máquina.
– Utilizar molinetes de dientes que manejan con suavidad las plantas sin desgranarlas y alimentan mejor la plataforma.
– En soja parada el molinete no debe estar muy bajo, porque puede mover en exceso las plantas causando desgrane. En sojas caídas se puede bajar el molinete.
– Instalar un variador de velocidad del cilindro, porque la posibilidad de modificar las vueltas por minuto del cilindro trillador para adecuarlo a las diferencias de humedad de las plantas, permite aprovechar más la duración de la jornada laboral, reducir el desgrane y disminuir el dañado del grano.
-Utilizar cilindros de dientes que se atoran menos, trillan mejor y no rompen mucho grano.
– Trabajar con un desparramador común de paja en la cola de la máquina, para facilitar la incorporación del rastrojo al suelo.
– Instalar un picador de paja en la cola de la cosechadora cuando se emplean los cilindros de barras batidoras, para picar los tallos y desparramarlos para su posterior incorporación al suelo como material fertilizante.
– Establecer los distintos tipos de pérdidas para regular correctamente la cosechadora.
– Tratar de evitar la presencia de granos partidos o rotos, que ocasionan problemas en el almacenamiento, afectando la conservación y la calidad industrial del grano.
– Evitar el dañado mecánico de los granos, sobre todo cuando se destinan a semilla, por afectar el poder germinativo de la misma.
