Siembra directa o labranza cero

Estimated read time 4 min read

Para realizar la siembra directa se deben tener en cuenta las siguientes etapas:

a) Dedicar el primer año una pequeña superficie a efectos de familiarizarse con la técnica;

b) Elegir un lote sin malezas perennes;

G) Asegurar con anticipación la disponibilidad de la sembradora y del equipo pulverizador adecuados;

d) Realizar un adecuado desparramado de la paja;

e) Planificar un eficiente control de malezas;

f) Sembrar tan pronto como se disponga de suficiente humedad superficial en el suelo.

La siembra directa sobre rastrojos de un cultivo de invierno, sin ninguna labranza previa, se limita sólo al laboreo de una pequeña banda de 5 cm de profundidad, donde se colocan las semillas; éstas quedan en intimo contacto con el suelo firme y húmedo y cubiertas con tierra suelta. El espacio entre líneas, sin remoción, permanece cubierto con los residuos del cultivo anterior. Es condición sine qua non el uso de herbicidas para controlar las malezas. Las ventajas más importantes de la siembra directa son:

1) Control de la erosión, pues la cubierta de rastrojo disminuye el escurrimiento superficial y los efectos de la erosión hídrica;

2) Aprovechamiento del agua, pues la permanencia del rastrojo en la superficie del suelo reduce el planchado, me-jora la infiltración y disminuye las pérdidas de agua por evaporación. Con esto se pueden incorporar al cultivo tierras consideradas marginales:

3) Adelanto de la fecha de siembra eliminando las la-branzas de preparación del suelo, pudiendo realizarse la siembra el mismo día en que se está cosechando el cultivo anterior, siempre que se disponga de una adecuada hume-dad para la correcta germinación. Los mismos suelos y condiciones climáticas utilizados para los sistemas tradicionales son aptos para la siembra di-recta, en especial cuando hay que enfrentarse con problemas de erosión hídrica o eólica.

Si bien en nuestro país el mayor cúmulo de experiencias se está realizando en el doble cultivo trigo-soja, las limitaciones más frecuentes están relacionadas con el control de malezas.

Si bien la labranza cero elimina los costos correspondientes a las labranzas convencionales, introduce un mayor costo y la dosis empleada, las que a su vez dependen del grado de enmalezamiento de los cuadros bajo cultivo. En algunos casos, en la actualidad, los costos de los herbicidas serían superiores a los de las labranzas, pero se espera que con el correr del tiempo, esto se modifique.

La siembra directa se puede realizar con equipos especial-mente diseñados o adaptando las sembradoras convencionales con algunos de los siguientes sistemas: Sistema de cuchilla ondulada. Una cuchilla con una ondulación de 4-5 cm de ancho, montada delante de cada abre surco, corta los residuos del rastrojo y remueve una banda de 5-6 cm de profundidad donde se colocan las semillas por medio de un sembrador de doble disco. El contacto de las semillas con el suelo se logra por medio de una rueda compactadora. Para lograr una penetración uniforme las cuchillas onduladas necesitan una carga de 100-150 kg cada una, dependiendo de la humedad y textura del suelo.

Este sistema requiere una sembradora con un chasis suficientemente reforzado para montar las cuchillas y un sistema de levante que permita desclavarlas junto con los cuerpos sembradores.

Sistema de cincel. Delante de los cuerpos sembradores se coloca un cincel de 3-4 cm de ancho que abre un pequeño surco donde se depositan las semillas. Cada cincel es precedido por una cuchilla plana cuya finalidad es cortar la paja y una rueda compactadora presiona las semillas en suelo firme.

Relacionado

+ del Autor